Endeudarse para crecer es una buena decisión cuando el crédito se destina a actividades productivas que generan ingresos suficientes para cubrir el pago y dejar utilidad. Ejemplos claros son la compra de maquinaria que aumenta la capacidad productiva, la apertura de una nueva sucursal con demanda comprobada o la inversión en inventario de alta rotación.
El error común es usar crédito para cubrir gastos operativos recurrentes o para resolver problemas estructurales del negocio. En estos casos, la deuda no soluciona el problema, solo lo aplaza.
Antes de endeudarte, es fundamental evaluar:
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Si el retorno esperado es mayor al costo del crédito.
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Si el flujo de efectivo puede absorber el pago mensual.
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Si el plazo del crédito coincide con el tiempo de recuperación de la inversión.
Endeudarte puede ser una herramienta poderosa para crecer, siempre que exista planeación, retorno claro y disciplina financiera. El crédito bien utilizado acelera el crecimiento; mal utilizado, lo frena.
