Crecer con utilidades significa reinvertir las ganancias generadas por la empresa. Esta estrategia reduce riesgos financieros, ya que no genera obligaciones de pago, pero también puede limitar la velocidad de crecimiento. Cuando las utilidades son pequeñas o irregulares, el crecimiento suele ser lento y dependiente del flujo disponible.
Por otro lado, crecer con crédito permite acceder a capital inmediato para aprovechar oportunidades, invertir en infraestructura, aumentar inventarios o expandirse a nuevos mercados. El riesgo aparece cuando el financiamiento no está alineado con la capacidad de pago o cuando el retorno de la inversión es menor al costo del crédito.
La decisión correcta depende de varios factores:
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La estabilidad del flujo de efectivo.
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El margen de utilidad del negocio.
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El plazo en el que se espera recuperar la inversión.
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El costo total del financiamiento.
Una estrategia común y saludable es combinar ambas opciones: utilizar utilidades para cubrir gastos operativos y usar crédito únicamente para inversiones productivas que generen retorno claro y medible.
No existe una fórmula única para crecer. La clave está en entender el momento del negocio y elegir la estrategia que permita crecer sin comprometer la estabilidad financiera. El crédito bien utilizado puede acelerar el crecimiento; las utilidades bien administradas lo sostienen en el tiempo.
