El plazo de un crédito determina cuánto pagarás cada mes y cuánto terminarás pagando en total. Elegirlo correctamente requiere analizar tu situación financiera, tus metas y la naturaleza del crédito.
1. Evalua tu capacidad real de pago
Antes de elegir un plazo, calcula cuánto puedes destinar al mes sin comprometer:
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Renta o hipoteca.
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Alimentación.
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Servicios.
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Ahorro mínimo mensual.
Regla general:
Tu cuota mensual no debe superar entre 25% y 35% de tus ingresos.
2. Plazos cortos: ventajas y desventajas
Ventajas:
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Pagas menos intereses totales.
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Liquidas el crédito más rápido.
Desventajas:
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Cuotas mensuales más altas.
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Menor holgura financiera.
Ideal para personas con ingresos estables y capacidad alta de pago.
3. Plazos largos: ventajas y desventajas
Ventajas:
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Pagos mensuales accesibles.
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Mayor estabilidad en el flujo de efectivo.
Desventajas:
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Mayor costo total del crédito.
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Te compromete por más tiempo.
Ideal para quienes buscan menor presión mensual o están comenzando un proyecto.
4. Analiza tu objetivo financiero
El plazo adecuado depende de para qué usarás el crédito:
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Capital de trabajo: plazos medianos.
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Inversión productiva: plazos alineados al retorno esperado.
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Consolidación de deudas: plazos suficientes para reducir presión mensual.
5. Simula diferentes escenarios
Antes de firmar:
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Compara 12, 24, 36 y 48 meses.
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Revisa interés total, pagos mensuales y CAT.
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Elige el plazo que balancee costo y comodidad.
Elegir el plazo ideal para un crédito no se trata de pagar lo más rápido posible ni de pagar lo menos por mes, sino de encontrar un punto de equilibrio entre tu capacidad de pago y el costo total. Una decisión bien informada mejora tu salud financiera a corto y largo plazo.
