La inflación reduce el poder adquisitivo del dinero. Sin una estrategia clara de ahorro, inversión y control de gastos, las personas reaccionan de forma improvisada: usan crédito para cubrir gastos, reducen ahorro o comprometen su estabilidad futura.
Por el contrario, quienes cuentan con planeación financiera pueden ajustar su presupuesto, proteger su dinero con inversiones adecuadas y anticiparse a los efectos inflacionarios.
La diferencia no está en el ingreso, sino en la preparación.
La inflación no se puede controlar, pero su impacto sí se puede gestionar. La planeación financiera es la herramienta más efectiva para proteger la estabilidad económica en entornos inflacionarios.
